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Nuevo año, nuevo proyecto:

La brújula de Mallory es un blog de viajes para aquellas personas que quieran compartir experiencias alrededor del mundo y conocer sitios nuevos.
De momento está desnudito y como una casita recién comprada, con solo paredes y una par de puertas, pero espero que vayan pasando viajeros y que con el tiempo pueda tener colaboraciones y que algunos de sus lectores quieran compartir con los demás sus experiencias por tierras lejanas.
Estáis invitados.
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No sé si soy ingenua y crédula,
o tremendamente desconfiada.
No sé si soy cálida y tierna
o fría y acerada.
No sé si soy permisiva
o intransigente disimulada.
No sé si soy lo que quieren,
o quizás demasiado lejana.
No sé si sé lo que quiero,
o camino por la senda errada.
No sé si andar hacia delante,
o esperar sentada.
No sé si soy lista,
o necia y vana.
No sé si me conozco,
o me resulto una extraña.

Sé que en algún momento
me planteo que no sé nada.
Y mientras decido mi vida,
no sé si soy buena o mala.

Pero todos los que me rodean,
tienen una cosa clara:
Lo que fui, soy y seré,
sin darme ninguna esperanza.
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Estoy harto, muy harto. Mallory me tiene frito con sus paranoias.
Y lo siento si considerais que es maja, adorable, simpática... y todas esas ñoñerías varias que dice la gente para definir a alguien insulso y petardo.
Al principio cuando me creó, yo era un blog que tenía algo que decir, que comentaba cosas interesantes o pensamientos absurdos que algo tenían de creativos. Pero desde hace unas semanas solo dice chorradas. La he dicho que esto se acabó, que me niego a que me rellene con esa paja cutre y descafeínada y ella me viene con no sé qué tonterías de decepciones personales y crisis existenciales, como si no hubiera gente en el mundo que sufre de verdad por temas mucho más relevantes.
Asi que lo siento, pero la he vetado.

Y no la permitiré volver a escribir aquí hasta que se deje de bobadas.
He dicho.