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Cuando era niña vivía rodeada de payasos.

Mi madre sentía auténtica devoción por estos personajes y pronto aprendí a diferenciar todas sus variantes: Arlequines, Pierrots, Trombos, Augustos, Vagabundos, Payasos de Soireé…

A mi alrededor pululaban toda suerte de muñecos de trapo, cuadros, cajitas, figurillas… todos con sus caras pintadas y sus trajes de colores.

Recuerdo en especial un Augusto con Pelota hecho de cristal de Murano que mi padre le trajo de Italia dos años después de haberse divorciado. Siempre tuvo un lugar especial en las baldas del salón.

Pero un buen día los payasos empezaron a desaparecer y la casa se quedó descolorida, cubriéndose las estanterías y las mesillas de polvo.

La alegre afición de mi madre se fue archivando en una caja de cartón y aún hoy dormita sucia y abandonada en algún recoveco del cuarto trastero.

Sin embargo de todos aquellos payasos, solo uno sobrevivió a la emigración forzada.
Un cuadro melancólico y desazonador obra del pintor Bernard Buffet y conocido como El payaso triste.

Es la única decoración de las paredes que una vez fueron blancas y mira inquietante al salón lleno de polvo.

A veces pienso que cada caracola que entra en mi casa es un payaso que no acaba en una caja.

Comments (10)

On 5 de julio de 2009, 23:56 , Young Guns dijo...

Y que siga así...

Por cierto, ataque de Panic at the Disco, mi madre tenía en el mismo salón el mismo payaso de Murano con la pelotita...

Pero un servidor queriendo ser Zinedine Zidane acabó con él de un gol fallido

 
On 6 de julio de 2009, 0:59 , Mallory Knox dijo...

¿Descansaba sobre sus propios brazos con los pies en alto y mantenía la pelota en la mano derecha?

Pobrecito payaso... al menos murió con la cabeza alta, no le enterraron en vida..

 
On 6 de julio de 2009, 9:46 , Elena dijo...

Pues espero que no dejes que tus caracolas se marchiten en una triste caja de cartón al fondo del trastero.

No me gustan los payasos inanimados me dan grima, son como las muñecas de porcelana que parece que te están mirando a través de sus ojos vacíos.


Ains, el niño y su punteria...

 
On 6 de julio de 2009, 10:13 , Mallory Knox dijo...

¿sabías que hay gente que les tiene auténtico pavor? Hasta tiene un nombre, se llama Coulrofobia. A mi no me dan miedo, pero si me ponen triste.

Estoy pensando en hacer una entrada de fobias curiosas...
Eso molaría ¿a que si?

 
On 6 de julio de 2009, 10:35 , Elena dijo...

vaya nombre para tener una fobia si es imposible decirlo sin trabarse XDDDDDDDD
jajaja...

pues estaria curiosa la entrada sip

 
On 6 de julio de 2009, 11:33 , Pat dijo...

Yo la verdad es que no tengo que mucho que decir de los payasos, excepto que yo a veces soy un poco payasa, pero eso ya lo sabeis. En general a mi tampoco me gustan mucho los payasos no se producen un sentimiento raro, que no se describir, en mi. Una mezcla de tristeza, miedo, lástima, de todos menos risa.

Mallory una entrada de fobias no estaría nada mal.

 
On 6 de julio de 2009, 15:14 , Un día de verano dijo...

Si un payaso no sonríe algo muy malo tiene que haber pasado, ¿no?

 
On 6 de julio de 2009, 15:43 , ~ Demae ~ dijo...

Yo tampoco era muy defensora de los payasos... nunca les vi mucha gracia.

Hasta que vi lo que puede llegar a hacer una nariz roja en un hospital infantil. Hay veces que una sonrisa dice mas que mil palabras y saber que con una aparentemente tonteria has conseguido hacer que aparezca... es precioso.

Ahora mas que risa me inspiran ternura.

 
On 6 de julio de 2009, 19:08 , Mallory Knox dijo...

Tú lo has dicho Carlotta.
Esa es la inquietante paradoja del cuadro.
Lo que transmite tanta melancolía y tristeza no es el hecho de que sea una persona derramando una lágrima, sino un payaso, que es un paradigma de la felicidad y la alegría. No necesita de esos colores planos y fríos ni de sus fromas angulosas para transmitir esa tristeza, porque solo el tema es descorazonador.

Por eso siempre me dió rabia que solo sobreviviera éste. Supongo que era demasiado valioso como para acabar en el trastero.

 
On 6 de julio de 2009, 23:50 , Young Guns dijo...

Yo creo que todos los padres regalaban el mismo payaso a las madres ¬¬